miércoles, 18 de enero de 2012

El Landrover de Felix Rodríguez de la Fuente

Landrover Serie I von 1952 | Free Pictures

Queridos amigos,

Está confirmado que el adocenamiento y mal gusto que impera en las ciudades se está difundiendo a los campos de España. Como no vivimos en una atmósfera cero ni en perfecto (y deseado) aislamiento, tanto mi padre, el Conde del Yelmo, tradicionalmente refractario a las modas, como un servidor, nos vemos asediados por visitas que, ostensiblemente, vienen conduciendo todoterrenos cada año más aberrantes. Mi padre aún conserva una intensa vida social y, como lleva muy a gala el pertenecer a un linaje único, sacrifica su apacible vida y pone su energía en codearse con miembros de la nobleza (generalmente regional), con políticos y con empresarios. A pesar de que es bastante presumido con lo de nuestra familia, y se cree que debemos vivir en un compartimento estanco para guardar distancias con la sociedad, transige de vez en cuando con visitas a nuestro Condado (mi Vizcondado), y en los últimos 15 años ha ido incrementando el número de visitantes, que podríamos clasificar como "promotor inmobiliario". Pues bien, no deja de llamarme la atención que mi padre, que ha sido de gustos austeros en lo material y refractarios a la innovación tecnológica, a pesar de dárselas de moderno de cara a estos nuevos ricos, esté cambiando de actitud y casi saque el tema de renovar nuestro antiguo Landrover Defender por alguno de estos paquidermos con asientos de cuero beig y equipos de sonido Dolby 5.1. Y por supuesto, nada de un modelo híbrido, un motor 3.0 como mínimo y de gasolina, que se conduce más suavecito y no hace tanto ruido.
Se lo tengo dicho a mi padre: cambiar nuestro Landrover por el Porsche Cayenne, paradigma de coche de la burbuja inmobiliaria, nos equipararía con todos esos constructores-aspirantes-a-promotores. No digo que el Porsche Cayenne sea un mal vehículo, todo lo contrario, sugiero que sus capacidades camperas dejan mucho que desear. A pesar de que ya existe un Cayenne hibrido por unos 100.000 euros, lo que lo hace muy atractivo desde el punto de vista medioambiental, no deja de ser un vehículo sobredimensionado y super lujoso para el uso altamente productivo y muy exigente que hacemos en la finca. Nosotros tenemos que ser fieles a nuestro Landrover Defender de toda la vida para movernos por la finca y acercarnos al pueblo. Sin embargo estoy deseando que llegue el modelo híbrido, y si es posible un modelo híbrido-enchufable con el que aprovecharíamos todas las posibilidades que nos brinda la mini-planta fotovoltaica que he diseñado y hecho instalar en los terrenos aledaños a la Casa Principal. Abundando más en este tema, que me encantaría compartir con vosotros en futuros posts, creo que el híbrido-enchufable potencialmente podría utilizar biodiesel procedente de mis plantaciones de maíz, remolacha e incluso de la celulosa procedente de los tratamientos de poda y desbroce de mis bosques. Voy a seguir investigando el tema para daros ideas, y para que os enamoréis del Landrover os dejo una foto de una maravilla de Defender que me encontré en las cercanías de la Santa Croce en Florencia. ¡Aún hay estilo en este planeta! ¿Vosotros qué opináis? 


No hay comentarios:

Publicar un comentario